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Boxeo: Más victorias que ningún otro deporte

Sin temor alguno a equivocaciones y sin pecar de pasión puede expresarse a boca llena que resulta el boxeo el deporte que más victorias, alegrías, satisfacciones y campeones con que cuenta Panamá y por consiguiente los pugilistas resultan, junto a los peloteros, los más preferidos del pueblo panameño.

Tengamos presente en este breve recuento que correspondió precisamente al boxeo en el istmo tener el mérito histórico de que en este país surgió el primer campeón mundial de nacido en Latinoamérica, así como tener a uno de los boxeadores más reconocidos e influyentes en las postrimerías del Siglo XX, un pugilista reconocido como la inspiración de figuras como Mike Tyson y que hoy en día es considerado entre los 10 mejores boxeadores de todos los tiempos.

Sin embargo resulta contraste inexplicable que este país, con la envidiable cifra de campeones mundiales que ha producido, no goza del honor de haber tenido tan siquiera una figura capaz de conquistar aunque sea una medalla en la historia de este deporte en los Juegos Olímpicos.

Con justeza se ha escrito que pareciera que los boxeadores istmeños poco tienen que hacer en las categorías amateur o aficionados, siendo en la arena profesional donde han demostrado su valía.

Si bien en los últimos años el boxeo panameño ha perdido gran parte de su preponderancia a nivel internacional, existen figuras que sacan la cara por todos los púgiles de este país, entre los cuales destaca, entre otros, Roberto "La Araña" Vásquez.

Estos logros que se exhiben hoy no son obra de la casualidad, sino resultan frutos de un esfuerzo realizado por muchas personas que durante años dedicaron parte de sus vidas para que este deporte llegara a los planos estelares a nivel mundial en el profesionalismo.

Recordemos en primer lugar a aquel fogoso hombre a quien apodaron El Torbellino Negro. Se trata de Teófilo Alfonso “Panamá Al Brown”, primer campeón mundial que tuvo América Latina y fue quien abrió el camino de la pléyade de boxeadores que llenarían el firmamento istmeño con campeonatos mundiales de diversas categorías. Independientemente a su grandeza este miembro del Salón de la Fama del boxeo, que solo fue admitido en el mismo después de su muerte, fue hijo de Horacio Brown, un ex esclavo del estado de Tenessee, Estados Unidos, y Esther Lashley, joven colonense.

Medía más de seis pies y no pasaba de las 118 libras. Todavía está considerado uno de los más grandes campeones en los pesos gallos de todos los tiempos.

Durante su esplendor sobre cuadriláteros de diversos países fue víctima, como otros muchos, de grandes presiones y explotación, llegando a pelear hasta tres veces por semana, lo que hizo disminuir sus condiciones, lo que no fue obstáculo para que el panameño siguiera cosechando éxitos en sus encuentros.

Panamá debió esperar 30 años, hasta la década de los 60 del pasado Siglo XX para que surgiera otra figura capaz de alcanzar los triunfos que añoraba la fanaticada local y los seguidores del boxeo.

Se trata de Ismael Laguna, para muchos el mejor que ha nacido en Panamá y a quien le correspondió la responsabilidad histórica de abrir una etapa que abarcó los años 60, 70 y 80 lapso donde se fueron forjando como la espuma una serie de grandes hombres que con sus hazañas escalaron al firmamento mundial y todo comenzó exactamente en 1965 con "El Tigre" Laguna.

Había nacido el 28 de junio de 1943 en la ciudad de Colón y al igual que “Panamá Al Brown,” tuvo un hermano gemelo, Carlos Laguna Meneses. "El Tigre" apenas estudió hasta sexto grado.

Se ha escrito con certeza que Ismael Laguna llegó al boxeo de forma muy natural. En las calles del Colón de la época, el saber boxear era una necesidad más que un lujo. Laguna ponía en práctica sus habilidades todos los días, a veces para salvaguardar su integridad física; a veces para defender a sus amigos más pequeños; y otras por puro deporte y gusto. Limpiaba zapatos y vendía periódicos y hacia entre ocho y nueve peleas diarias. Cuando jugaba fútbol en su equipo de "Calle 4" era guardameta.

Se dice que su inició en el boxeo formal se dio cuando siendo un adolescente de 14 años fue llamado por un boxeador profesional que requería un "sparring" para su entrenamiento. Laguna no sólo aceptó la propuesta, sino que propino tal lección de boxeo al púgil profesional, que un entrenador que presenció el asalto solicitó a los padres del muchacho le permitieran instruirlo en el mundo del boxeo organizado.

Después de una exitosa carrera que aparece reflejada de forma más amplia en el capítulo dedicado a las Glorias del Deporte Panameño, justo es consignar que el 10 de junio del 2001 entró al Salón de la Fama de Nueva York, uniéndose su nombre al de “Panamá Al Brown.”

Sería imperdonable no mencionar a otros monarcas mundiales de esa época como lo fueron Ernesto Marcel, Enrique Pinder y Alfonso Frazer.

Eso si, el púgil más recordado y reconocido hasta nuestros días a nivel nacional e internacional fue aquel muchacho que durante su despegue se inspiró por los movimientos y golpes de Ismael Laguna; un muchacho que entonces se prometió así mismo ser mejor que "El Tigre de Santa Isabel". Su nombre: Roberto Durán.

Roberto "Mano de Piedra" Durán es sin discusión el más famoso de todos, avalado por sus cuatro títulos mundiales, su sangre fría, sus poderosos puños de piedra, su singular estilo de boxeo, su gancho al hígado y su sonrisa de menosprecio.

Tuvo una larga carrera e incluso hay quienes consideran que postergó demasiado su retiro, hecho histórico ocurrido después de haber boxeado en cinco décadas. Está considerado entre los 10 mejores boxeadores de todos los tiempos.

Otros monarcas mundiales que también ganaron un sitio en la historia son: Jaime Ríos (1975), Alfonso López (1976), Rigoberto Riasco (1976), Jorge Luján (1977), Rafael Ortega (1977), Eusebio Pedroza (1978), Luis Ibarra (1981), Rafael Pedroza (1981), Hilario Zapata (1985) y Alfredo Layne (1986).

Particularmente hay una hazaña que debe tenerse en cuenta y el hecho en cuestión fue rubricado por Eusebio Pedroza "El Alacrán", gran estilista quien defendió su corona de los plumas en 20 ocasiones exitosamente, un récord que hasta hoy en día no ha sido superado.

Durante los últimos diez años del siglo anterior resulta obligado citar los nombres de Víctor Córdoba quien ganó el título ssupermediano en 1991, y el de Carlos "El Púas" Murillo, quien hizo algo similar en 1996 pero en la categoría Junior Mosca.

Irrumpiendo el 2000 Mauricio Martínez se agenció el campeonato gallo, mientras que en el 2001 Pedro "El Rockero" Alcázar consiguió el título mosca.

Con profundo dolor debe consignarse un hecho luctuoso donde resultó protagonista precisamente Pedro “El Roquero” Alcázar, uno de los más recientes campeones mundiales aportados por el boxeo panameño, quien falleció luego de su última pelea.

En su carácter de Campeón del Mundo de los moscas, "El Rockero" viajó a Las Vegas, Estados Unidos el 22 de junio de 2002 para enfrentarse al mexicano Fernando Montiel, quien ganó la pelea. Dos días más tarde Alcázar falleció debido a una supuesta embolia cerebral.

Se ha relatado antes que a las 6:00 p.m. del 24 de junio del 2002 "El Rockero" sintió un ligero dolor de cabeza, tomó una pastilla y no presentó mayores síntomas hasta su lamentable deceso.

El propio médico Flip Homansky de la Comisión Atlética del Estado de Nevada, quien atendió al fallecido boxeador manifestó su extrañeza ante lo sucedido y dijo lo siguiente: "Esto ha sido una total sorpresa, todavía no estamos seguros de lo que pasó... Por alguna razón tenía inflamado el cerebro. Nunca había visto algo así, sobre todo después de tanto tiempo de ocurrida la pelea."

Después del trágico suceso, otro boxeador panameño, Santiago Samaniego ganó el campeonato mundial Superwelter en agosto de 2002, pero Samaniego pudo disfrutar poco del cetro, debido a que lo perdió en su primera defensa.

Hay quienes consideran que estos primeros años del Siglo XXI han traído aparejado un declive del boxeo y se dice que los púgiles han perdido el brillo y empuje de décadas anteriores. El apoyo irrestricto de la fanaticada, los grandes espectáculos y las fantásticas figuras han quedado atrás para dar paso a la abulia en muchos carteles que se organizan.

También para satisfacción de los incontables seguidores del deporte de los puños, todo parece indicar que existe un resurgir y se basan en lo sucedido a partir de abril de 2005 cuando se coronaron dos nuevos campeones mundiales nacidos en Panamá, en un lapso de menos de 24 horas.

El primer caso sucedió el 29 de abril en la ciudad de Panamá tras agenciarse el título de la categoría Junior Mosca el local Roberto "La Araña" Vásquez. Apenas 24 horas después en el Madison Square Garden de Nueva York, Vicente "Loco" Mosquera se hacía con el título de campeón superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), luego de vencer por decisión unánime al tailandés Yodsanan Nanthachai. Todo parecía indicar que otro despegue comenzaba a producirse, pero nada como el tiempo para ratificar la certeza o no de la premonición.


 
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